4 may. 2011

Mercedes Simal López - Los condes-duques de Benavente en el siglo XVII. Patronos y coleccionistas en su villa solariega [2002]


Mercedes Simal López: Los condes-duques de Benavente en el siglo XVII. Patronos y coleccionistas en su villa solariega. 320 pp. 24x17. Rústica. 2002. ISBN: 84-920047-6-2.

ÍNDICE

Prólogo.
Presentación.
Introducción.

Capítulo I: La Casa de Benavente, una breve presentación.
1-Orígenes de la familia Pimentel. Sobre la concesión del condado y sus distintos titulares hasta 1576.
2-La concentración de títulos nobiliarios. Del condado de Benavente a la Casa de Osuna.
3-Los atributos del linaje: armas de la Casa de Benavente.

Capítulo II: Los titulares de la Casa de Benavente a lo largo del siglo XVII.
1-Don Juan Alfonso Pimentel Enríquez, VIII conde y V duque de Benavente (1576-1621).
2-Don Antonio Alonso Pimentel Vigil de Quiñones y Herrera, IX conde y VI duque de Benavente (1621-1633).
3-Don Juan Francisco Alfonso Pimentel Ponce de León, X conde y VII duque de Benavente (1633- 1652).
4-Don Antonio Alfonso Pimentel, XI conde y VIII duque de Benavente (1652- 1677).
5-Don Francisco Casimiro Antonio Pimentel de Herrera, XII conde y IX duque de Benavente (1677- 1709).

Capítulo III: Las residencias condales en la villa de Benavente: mejoras constructivas y colecciones que albergaron a lo largo del siglo XVII.
1-Aproximación al patrimonio de los Pimentel. Las distintas residencias condales diseminadas por la Península.
2-Benavente, solar de la familia: las distintas residencias.
3-La Fortaleza.
-Destrucción de la Fortaleza y fuentes para su "reconstrucción".
-De los orígenes de la Fortaleza a las reformas realizadas por el IV y el V conde: 1398-1530.
-La época de don Antonio Alonso Pimentel de Herrera, VI conde-duque (1530-1575).
-El VIII conde-duque don Juan Alfonso Pimentel (1576-1621) y el enriquecimiento de las colecciones: 1576-1619.
-1619-1763. Traslado de piezas y "abandono" de la Fortaleza.
-1808-1809. Incendio y desaparición
4-"El Jardín".
-Orígenes de El Jardín. Estudio de su articulación y usos a través de noticias diversas.
-El tesoro de El Jardín: la colección de escultura.
5-"El Bosque".

Capítulo IV: Los ámbitos del patronazgo de los condes-duques en Benavente: iglesias, conventos y un hospital. 
1-Benavente, marco del patronazgo de los condes-duques.
2-Iglesia de San Nicolás.
3-Iglesia de Santa María del Azogue.
4-Convento de San Francisco.
5-Convento de Santo Domingo.
6-Hospital de Nuetra Señora de la Piedad.

Conclusión.
Apéndice Documental.
Tablas genealógicas.
Fuentes y bibliografía.
Índice de abreviaturas.
Índice onomástico y toponímico.

INTRODUCCIÓN

Hasta ahora, la familia Pimentel había sido ampliamente estudiada a lo largo de la época medieval en diversas facetas, pero durante la Edad Moderna, salvo algunos trabajos puntuales, ha sido muy poca la atención que se les ha prestado.
Debido a la interesante y dispersa documentación que se conserva sobre el papel que desempeñaron como patronos y coleccionistas a lo largo del siglo XVII, decidí emprender un estudio sobre este aspecto.
Para ello, en primer lugar fue necesario esbozar, en la medida que la documentación lo ha permitido, las biografías de los distintos titulares de la Casa y de sus cónyuges y descendientes para poder reconstruir sus distintas trayectorias vitales, calibrar el papel que jugaron en el ámbito cortesano, político y militar, y definir el marco de relaciones de parentesco y “amistades” en las que se movieron, aspectos todos ellos fundamentales para entender y explicar su papel como coleccionistas y patronos.
A su vez, esto me llevó a distinguir muy claramente las diversas actuaciones que los titulares de la Casa ejercieron en los distintos centros donde vivieron y desarrollaron sus carreras a lo largo de la centuria objeto de nuestro estudio:
Benavente, solar de la familia; Valladolid, ciudad en la que prácticamente fijaron su residencia oficial los distintos condes-duques a lo largo del siglo XVII; Madrid, sede de la corte y de los titulares de la Casa durante las épocas en las que disfrutaron del favor real; y Nápoles, la ciudad en donde el VIII condeduque pasó tan sólo siete años pero que marcó un hito en los gustos artísticos y coleccionistas de la familia.
Debido a la complejidad que entraña el estudio de este tema en cada una de ellas, el presente trabajo se centra en Benavente. Sede del señorío, en esta villa zamorana la dinastía de los Pimentel estableció su casa solariega –la Fortaleza-, así como otras dos residencias más acordes con los usos y necesidades de la Edad Moderna: El Jardín, una villa de recreo muy próxima a la Fortaleza, y El Bosque, que cumplía las funciones de cazadero. 
Asimismo, Benavente fue también elegida por los Pimentel para fundar distintos patronatos en iglesias y monasterios de la ciudad, en uno de los cuales instalaron el panteón familiar, reafirmando así la vinculación de la villa con el linaje y convirtiéndola en un lugar de referencia de la dinastía.
Aunque el marco espacio-temporal del estudio -el siglo XVII- es muy concreto, debido a la escasez documental y a la necesidad de calibrar convenientemente la importancia de la labor desarrollada por los condesduques ha sido necesario recurrir y analizar distintos aspectos anteriores y posteriores a este período, o acaecidos en otras ciudades como Valladolid, Madrid y Nápoles.
Ante la ausencia de estudios globales sobre la Casa de Benavente en el siglo XVII, las fuentes consultadas han sido muy diversas.
El grueso de la documentación sobre la Casa de Benavente se conserva en el fondo Osuna de la sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, ubicada en el Hospital Tavera (Toledo). A pesar de todos los avatares que ha sufrido, en ella se encuentra una rica documentación que ha permitido reconstruir, además de la genealogía y biografías de los titulares de la Casa objeto de nuestro estudio, el papel que desarrollaron como patronos y coleccionistas. Fundamentales también para reconstruir las semblanzas de los distintos condes-duques han sido los fondos de la Biblioteca Nacional de Madrid, la colección Salazar y Castro de la Real Academia de la Historia, la correspondencia del conde de Gondomar conservada en la Real Biblioteca de Palacio y distintos documentos de la sección Órdenes Militares del Archivo Histórico Nacional y del Archivo Histórico de Protocolos de Madrid.
En lo tocante al virreinato napolitano del VIII conde-duque se ha utilizado la documentación conservada en las secciones de Estado y Cámara de Castilla del Archivo General de Simancas. Asimismo, distintos aspectos de la carrera cortesana de los miembros de la familia se han podido conocer gracias a la documentación conservada en el Archivo General de Palacio.
Para el estudio de las distintas intervenciones realizadas en las residencias de los condes-duques, además de las citadas fuentes, gracias a los ricos fondos del Servicio Geográfico del Ejército y a la amabilidad de su personal pude localizar un mapa de Benavente en donde se recoge la única traza de la Fortaleza que se conoce hasta ahora.
Respecto al estudio de la colección familiar, si bien el grueso de la información procede del fondo Osuna también se han hallado datos de interés en el fondo Santa Sede del Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores y en el Archivo General de Simancas.
Para el análisis de los patronatos eclesiásticos de la familia, además de las fuentes ya citadas también se ha consultado la secciones Clero y Consejos del Archivo Histórico Nacional, en donde se conservan en esta última las ya conocidas trazas del panteón de la familia instalado en el benaventano convento de San Francisco, y los fondos del Archivo Histórico Provincial de Zamora, que custodia varios planos del Hospital de la Piedad inéditos hasta ahora.
El estudio que ahora ve la luz fue presentado como Trabajo de Investigación de Doctorado en el Departamento de Historia del Arte II (Moderno) de la Universidad Complutense de Madrid en septiembre de 2000.
Su realización no habría sido posible sin la brillante dirección de Pilar Silva, el apoyo de María Ángeles Toajas, la generosidad de Delfín Rodríguez por su espera, y la amistad e inagotable ayuda de Santiago Llamas y Fidel Ferrero, mis “padrinos” benaventanos, gracias a los cuales entré en contacto con el Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo”, cuyos miembros me ofrecieron generosamente publicar el presente trabajo y me brindaron la posibilidad de visitar su ciudad siguiendo las huellas de los Pimentel de una forma única. A todos ellos, y en especial a Fernando Regueras, con quien pude compartir largas conversaciones sobre el tema y a quien debo el conocimiento de varias publicaciones, piezas y el acceso a colecciones particulares, mi más sincero agradecimiento. Mi gratitud también para doña Pilar Huerga, don Manuel García Guerra y la familia Martínez Cubells, quienes me abrieron las puertas de su casa permitiéndome estudiar algunos de los restos del patrimonio de los Pimentel que ha llegado hasta nuestros días, a Isabel Beceiro por sus orientaciones y acertadas indicaciones sobre los Pimentel que ella tan bien conoce, y a Gráficas Cubichi, por su paciencia y su constante y amable disposición durante la realización de este trabajo.
Mención especial al personal de los distintos archivos y bibliotecas cuyos fondos he consultado para la realización de este trabajo por su amabilidad y ayuda, y al de los museos a donde acudí buscando restos del disperso patrimonio de los Benavente.
Asimismo, mi agradecimiento a los buenos amigos -Gloria Gotor, Silvia Sugranyes, Juan Ramón Sánchez del Peral, Almudena Pérez de Tudela, Leticia de Frutos, Helena Pérez, Jacobo Storch de Gracia, Emy Herrero y Miguel Angel García- que leyeron el manuscrito y me hicieron interesantes sugerencias.
Gracias también a Gema Camarero por sus fotos, a Enrique Pérez Boyero por su ayuda, a Antonio Lizcano por su paciencia con mis problemas informáticos, a todos los que siempre se acordaron de mí cuando entre sus papeles encontraron una noticia de los Pimentel, y a Manuel y a mi familia por su apoyo.
Si bien este trabajo da un paso más en el conocimiento del papel que desempeñaron los miembros de la Casa de Benavente a lo largo de la Edad Moderna como patronos y coleccionistas, todavía es largo el camino que queda por recorrer.

Mercedes Simal López

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