12 ago. 2015

EUSEBIO APARICIO GALLEGO. EL HABLA DE LA CARBALLEDA, VALLELUENGO EN LA MEMORIA


Eusebio Aparicio Gallego: El habla de la Carballeda, Valleluengo en la memoria, 122 pp, 24x17. Rústica. 2015.  ISBN: 978-84-942037-7-0

ÍNDICE

Presentación........................................................................... 09
Propósito del trabajo y agradecimientos..................................... 13
Prólogo................................................................................... 15
Breve reseña histórica y demográfica........................................ 17
Introducción............................................................................. 21
Características fonéticas.......................................................... 25
Morfología............................................................................... 29
Vocabulario............................................................................. 35
Dichos, textos y frases populares............................................ 121
Refranes y adagios populares.................................................. 131
Toponimia.............................................................................. 139
A modo de coda..................................................................... 145
Bibliografía............................................................................. 149

PRESENTACIÓN
El patrimonio oral a menudo es sentido tan íntimo como frágil, pues nos dirige a nuestras raíces y nos devuelve intensos momentos llevados por la inexorable fugacidad del tiempo. El poder evocador de las palabras consigue recrear trozos de vida colectiva. Las palabras, por ejemplo, hacen resurgir la infancia ante los ojos de quien ya quedó muy alejado de ella. Es lo que también hoy sucede con las viejas fotografías: recuperadas por las nuevas tecnologías se exhiben y se comparten entre los colectivos que se sienten identificados con ellas. Viejas imágenes y viejas palabras constituyen parte del frágil patrimonio inmaterial que va arrastrando el tiempo. Son también imágenes las que evocamos al leer las recopilaciones que nos traen los estudiosos del patrimonio oral. Aunque, en estos casos, se pretende más concretamente remover los recuerdos de un colectivo, de un pueblo, de una comarca… Y así será en gran medida, pero también habrá una buena parte que afectará a un colectivo mucho mayor, el de los que comparten muchas de esas raíces, como en este caso; pues vivimos en un ámbito en el que no pocos identifican e incluso mantienen vivas numerosas raíces de las viejas hablas
leonesas. Las palabras de Valleluengo poseerán gran poder evocador en su comarca de la Carballeda, y también lo harán hacia el norte y occidente (Cabrera y Sanabria ), incluso en las comarcas zamoranas de Aliste y Sayago; en cambio, ese poder evocador irá disminuyendo hacia el este. Y, sin embargo, también está ahí: así lo hemos podido comprobar en las recopilaciones y trabajos lingüísticos de la zona de Benavente y los valles que el Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo ha venido publicando desde hace años. Y así se comprueba en los estudios dialectológicos y sociolingüísticos cuando plantean las diferentes áreas lingüísticas leonesas según la intensidad con la que se mantienen rasgos fonéticos, morfosintácticos o léxicos. A estos trabajos especializados de carácter más amplio, señalados por el autor más adelante, hemos de recurrir para los pormenores filológicos y para establecer el marco teórico sobre el que se construye la tarea de Eusebio Aparicio Gallego. Si bien, nuestro autor dotará de un valor añadido a su recopilación léxica: la de la investigación etimológica. Tarea ardua, que puede resultar controvertida para unos y audaz para otros, pero siempre enriquecedora para el lector.

Sus palabras servirán para evocar formas de vida ya vivida, paisajes, viviendas, calles, herramientas y aperos de labranza, costumbres ancestrales, nombres de plantas silvestres, topónimos, pronunciaciones, ritos… El autor lo vivió o se lo contaron: ese es el patrimonio inmaterial que intentamos conservar, pasarlo de la memoria individual a la memoria colectiva escrita.
Bien entrado ya el siglo XXI, ¿a quiénes podemos acudir para seguir haciendo trabajos de campo que estudien las hablas leonesas, u otros similares? Evidentemente ya apenas quedan personas que nos puedan proporcionar información lingüística de primera mano. Aún abundaban a mediados del siglo pasado. Pero hace ya muchos años que las escuelas e institutos, afortunadamente, llegaron a todos los pueblos. Y también las universidades. Con la educación universal se asentaba con fuerza un modelo lingüístico que suele denominarse “español estándar”; se sumaron los grandes medios de comunicación, con la radio a la cabeza y la televisión desde los años 60 del siglo XX, para difundir ese español estándar desde su nacimiento; además las carreteras se han mejorado, se han construido autovías, de modo que los viajeros, sean autóctonos, turistas o trabajadores llevan décadas moviéndose por mucho “más allá de la comarca”. Y así muchas otras cosas. La vida evoluciona, la historia se va haciendo… Y con vida y costumbres que desaparecen también desaparecen palabras.
Siguen quedando raíces. Y para recordarlas, conservarlas, o simplemente para demostrar el amor a un pueblo y a sus gentes alguien las escribe y nos las ofrece en trabajos como este.
La modesta contribución de este Centro de Estudios consiste en facilitar su difusión.Los trabajos de campo llevan tras sí mucho tiempo y esfuerzo invertidos. Es grato colaborar para que esa riqueza inmaterial aquí estudiada no se diluya en evocaciones de viejas fotografías, que no quede en meros ecos de recuerdos personales. Pues tal vez sirva también a otros investigadores de la lengua hablada:
trabajos que a menudo se complementan y que podrán servir para un mejor conocimiento del dominio lingüístico leonés al norte de la provincia de Zamora, por ejemplo.
Nuestros pueblos, sus historias, sus formas de vida, se van quedando sin sus gentes. Ignoramos si es este el único camino que les queda. ¿Es posible que solo exista este camino sin salida? Tal vez no. Confiemos en que la vida en los pueblos, el disfrute de la naturaleza, el cultivo de la huerta, de los frutales, de lo que sea… acaben descubriendo vías de futuro. Resultará difícil recuperar esas viejas palabras que nos recuerda Eusebio Aparicio Gallego; o tal vez no, porque algunas forman parte de sentimientos profundos y permanecen al acecho para días que vendrán y que serán mejores.

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